En varios municipios de la provincia de Zaragoza, hemos realizado un mapeo de activos de salud utilizando la fotografía como herramienta de investigación-acción participativa. El objetivo ha sido crear un mapa vivo con todos aquellos recursos, espacios, personas y saberes que los y las participantes han acordado que les aportan bienestar, mejoran su calidad de vida y fortalecen la salud comunitaria del territorio.
Mirar el entorno con otros ojos: Las y los vecinos se han convertido en fotógrafos de su propia realidad, identificando no solo las carencias, sino el valor de lo que ya existe en sus pueblos.
Diálogo y consenso: A través de sesiones colectivas, se han debatido y seleccionado aquellas imágenes que representan los verdaderos «activos» de la comunidad: desde un banco donde sentarse a compartir, hasta una asociación, un paisaje o una vecina que cuida.
Del archivo al mapa: El resultado no es solo una colección de imágenes, sino una cartografía emocional y de salud que visibiliza el potencial humano y social de los municipios rurales de Zaragoza.
«La salud no es solo la ausencia de enfermedad, es la presencia de comunidad. Con este proyecto, las paredes y los mapas recuerdan todo lo que nos sostiene.»